Cruz del viajero

Las Cruces del Viajero forman parte de una antigua tradición de los caminos andinos. Eran colocadas en las principales rutas para que los viajeros pudieran detenerse, descansar un momento y pedir protección antes de continuar su recorrido.

Se cuenta que la primera Cruz del Viajero fue colocada por los monjes franciscanos en el año 1672, permaneciendo durante muchos años en el distrito de Pueblo Libre, en Lima. Con el tiempo, esta costumbre se extendió a distintos lugares del país, convirtiendo a las cruces en símbolos de fe, esperanza y resguardo para quienes emprendían largos viajes.

Hoy, la Cruz del Viajero representa el deseo de un camino seguro, la protección durante el trayecto y el recuerdo de una tradición que ha acompañado a generaciones de peruanos a lo largo de los siglos.